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Caleidoscopio



Él era de los mejores de su empresa; abordaba cada mañana como quien sale a una batalla, pero no como un soldado raso, sino como un general, con la decisión, el ímpetu y la fuerza que nacen de la razón. Pero que van por todo. Aunque su traje de guerrero a veces le pesaba mucho, no había en él tonos grises, ni espacio para blandeces. Sus convicciones tenían más filo que una espada y nada se escapaba a su mirada atenta.

Ella era, por naturaleza, la luz de la luna, reflejando destellos de música, intuición y misterio en todo lo que la atravesaba. Era lo receptivo, la mirada profunda con colores propios deshilando su interior, difícilmente encajaba en un solo molde. Ansiaba la libertad que él tenía, sin advertir que contenía el universo en su interior.

Juntos podrían haber aprendido la danza de la totalidad, complementando las fortalezas de cada uno, trenzando temple e intuición, combinando estrategia y sensibilidad, decisión y contemplación. Podrían haber sido uno, no en la fusión que anula, sino en el entrelazamiento que potencia.

Pero, como en las infinitas posibilidades de reflejos de un caleidoscopio, ella eligió competir para demostrar quién era más fuerte. Y él recorrió muchas camas buscando un refugio.





Autora: Mabel Luchetti

Creado en base a la observación de una obra de arte. Experimento colaborativo: varias autoras observamos la misma obra y cada una produjo una historia completamente distinta.

 
 
 

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